Image Image Image Image Image

Marcado por un cruce de tradiciones, tiempos, de visiones del mundo, el arte de Amador Montes aspiraría a ejemplificar con los mejores argumentos la posibilidad de construir un imaginario híbrido muy original…

Luis Rius Caso

Scroll to Top

Arriba

Aromas

MARCADO POR UN CRUCE de tradiciones, tiempos, de visiones del mundo, el arte de Amador Montes aspiraría a ejemplificar con los mejores argumentos la posibilidad de construir un imaginario híbrido muy original, con base en un código efectivo para involucrar lo mismo y lo otro, lo propio y lo distinto, o bien, para dar cauce a la inmanencia viva del mestizaje, en un horizonte de representación fundamentalmente plástico.

Este elemento, lo plástico, no debe entenderse en la obra de ese artista sólo como un recurso artístico que la refuerza, sino mucho más que eso, como el valor fundamental que la sustenta. Lo plástico involucra a las emociones, a las sensaciones, a aquello que apenas si se puede sugerir con palabras y que está más allá de la representación del objeto o del tema.

Así, apenas si se dice algo describiendo las hermosas composiciones, con sus esterilizadas aves y motivos vegetales, con el cruce tan efectivo de descripciones lineales, diríase que diseñadas, con otras más bien gestuales y matéricas. El impacto inmediato proviene de su estética y de su fuerza expresiva; rige la experiencia frente a las obras y establece su estatuto.



 

aromas


Después del asombro del primer impacto, la mirada busca y encuentra los fundamentos de la destreza, del virtuosismo, de los desarrollos temáticos, de las afortunadas combinaciones en las que se basan sus técnicas mixtas. Después del asombro y de la mirada relacional, la lectura del espectro puede buscar en lo simbólico, en el espacio del sentido que solo puede provenir del campo específico de la propuesta artística.

En tradiciones como la Oaxaqueña y la mexicana, tan saturada de poéticas que involucran a la naturaleza, a la surreal, a la imaginación creadora, a los referentes míticos y cotidianos (tan patentes en los títulos de sus obras), resulta muy difícil fijar una nota original. Amador Montes a logrado con notable talento y personalidad. Su obra se nos revela como un regalo de notas visuales que nos regresa a la sensación, al misterio del arte, a un imaginario que esquiva el sobrepoblado universo de la iconósfera publicitaria y pobremente ocurrencial, que coloniza la mirada contemporánea.

Luis Rius Caso